Tres categorías distintas
Un medicamento se fabrica bajo normas farmacéuticas, se somete a ensayos clínicos y recibe una autorización de comercialización para una indicación concreta. Un producto sanitario sigue otra vía. Un reactivo de investigación —research use only— se fabrica y se vende para trabajo de laboratorio y no entra en ninguna de las dos rutas anteriores.
No son escalones de una misma escalera. Son categorías paralelas con requisitos, controles y responsabilidades distintas.
Lo que sí documenta un reactivo
Un material de investigación bien documentado publica identidad, pureza por método declarado, laboratorio emisor, fecha y número de lote. Eso permite reproducir un experimento y auditar la trazabilidad del material. Es exactamente lo que un CoA sirve para demostrar.
Lo que no puede hacer un CoA es sustituir a los estudios de seguridad, farmacocinética y eficacia que exige una autorización de medicamento.
Señales de un proveedor que confunde categorías
Declarar que el registro «está en trámite» o «no es necesario»; presentar el certificado de análisis como equivalente a una aprobación; afirmar equivalencia con un medicamento de marca; publicar dosis o protocolos junto al material. Cada una de esas señales indica que la categoría del producto se está presentando incorrectamente.
